“Un niño que sabe que su figura de apego es accesible y sensible a sus necesidades, le da una confianza profunda y una base segura para explorar el mundo con sus manos” Mary Ainsworth
- CÓMO SE ESTABLECE EL APEGO.
- POR QUÉ LAS MANUALIDADES FORTALECEN EL VÍNCULO.
- EL ARTE DE CREAR Y VINCULAR: ETAPAS.
- CONCLUSIÓN: EL ANCLA EMOCIONAL.
- CÓMO SE ESTABLECE EL APEGO
La teoría del apego, desarrollada por el psicólogo John Bowlby, explica como los seres humanos nacemos con la necesidad biológica de establecer una relación o vínculo con un cuidador principal (generalmente la madre o el padre) con el fin de asegurar nuestra supervivencia.
Mary Ainsworth, colaboradora de Bowlby, identificó diferentes formas de vincularnos, según la relación con nuestro cuidador:
Apego Seguro: El niñ@ confía que sus necesidades serán cubiertas y atendidas. Posibilita el desarrollo de la autonomía y la empatía.
Apego Ansioso-Ambivalente: El niñ@ está inseguro porque el cuidado es inconsistente (a veces hay afecto, a veces no). Suele generar dependencia y miedo al abandono.
Apego Evitativo: El niñ@ deja de buscar al cuidador porque suele ser rechazado o ignorado. Aprende a distanciarse emocionalmente para no sufrir.
Apego Desorganizado: Se da en contextos de miedo o de negligencia grave del cuidador. El cuidador se convierte en fuente de temor.
Este marco sirvió para establecer una visión de las relaciones donde los primeros vínculos son determinantes para nuestra sensación de relación segura o insegura con los demás y el mundo que nos rodea.
- POR QUÉ LAS MANUALIDADES FORTALECEN EL VÍNCULO
Cuando nos sentamos o ideamos un espacio para crear junto a los niñ@s, estamos también construyendo con ellos un espacio de seguridad, un espacio donde nada malo va a pasar y donde la relación genera una atención conjunta que favorece el apego seguro.
A través de ese espacio podemos obtener beneficios invisibles que se dan en la relación, mientras construyen, recortan o pintan.

- Comunicación no dirigida: Muchas veces lo que importa no podemos comunicarlo con palabras, cuesta verbalizar o comunicar lo que nos pasa, pero cuando ponemos la atención en otro lugar o bien usamos un lenguaje diferente, adaptado a nuestras necesidades, sentimos la libertad de poder expresarnos y la comunicación fluye de forma natural.
- Validación emocional: Valorar el esfuerzo y no solo el resultado potencia el autoconcepto y seguridad emocional del niñ@. Al final transmitimos el mensaje de que “Me importa lo que haces y cómo lo haces” y no solo si está bien o está mal. No hay juicio. Hay relación.
- Co-regulación: Si un niñ@ se frustra porque algo no le sale, el adulto está ahí para calmarlo, enseñándole a gestionar el error desde la calma. Le ofrece un modelo y un acompañamiento que le proporciona las herramientas necesarias para gestionar las emociones. Este trabajo de contagio emocional es generador también de vinculación.
- EL ARTE DE CREAR Y VINCULAR: ETAPAS
Cada etapa evolutiva requiere de una comprensión y un esfuerzo de acercamiento por parte del adulto generando el desarrollo de un vínculo sano y adaptativo.
- De 0 a 3 años: El tacto que une
Actividades: Pinturas con pies y manos, cajas sensoriales, elementos de construcción básicos, trabajo con texturas diferentes, modelaje con materiales diversos, masajes.
Vinculación: Principalmente sensorial y física. El placer de descubrir el mundo sensorial juntos.
- De 3 a 6 años: El mundo compartido
Actividades: Marionetas de dedo, Murales diversos (familia, entorno, naturaleza…). Cuentas de madera, pasta (macarrones…), colores. Construcción con papel (aviones, …).
Vinculación: Es la etapa del juego simbólico. Se disfruta jugando a ser otro y entender los vínculos familiares.
- De 6 a 12 años: Proyectos con propósito
Actividades: “Diario creativo compartido”, maquetas con significados diversos, talleres de pulseras, macramé, cuadernos de arte, actividades conjuntas de cocina, experimentos de ciencia…
Vinculación: La etapa de trabajar en equipo y colaborar fortaleciendo el vínculo y la complicidad.
- CONCLUSIÓN: EL ANCLA EMOCIONAL.
Muchas veces olvidamos que el contacto cercano, las actividades compartidas, pero sobre todo la atención conjunta genera el desarrollo de una memoria emocional que ayuda a la construcción de la personalidad. A través de las manualidades generamos esos espacios seguros para que los niñ@s aprendan a relacionarse, expresarse y mostrarse desde el reconocimiento, el respeto y por qué no, también la diversión. Construir juntos en un espacio de conexión nos ayuda a crecer desde la seguridad de no ser juzgados y al mismo tiempo ser reconocidos, incluso en nuestras imperfecciones. Es importante que los padres o cuidadores trabajen su propia auto regulación y expectativas, lo importante es el proceso y no el resultado. Es necesario soltar la perfección, el control y poner la atención en el momento. El espacio de la manualidad se puede convertir en un recuerdo que nos conecta con lo vivido y así establecer anclas emocionales que nos ayudan a lo largo de nuestra vida.
“Manos que conectan” no trata solo de manualidades o juegos. Trata de construir un puente de confianza, porque al final no es la figura de plastilina o el collar de cuentas, al final es saber que alguien puede sostenerte, celebrar contigo o seguir caminando cerca de ti.